francisco juan martínez mojica
Discurso de Francisco J. Mora Mas
Rector de la UPV
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Quiero iniciar mi intervención agradeciendo vuestra presencia hoy en este solemne acto de apertura del curso académico 2017-2018 en la Universitat Politècnica de València.
Acabamos de investir a las nuevas doctoras y a los nuevos doctores que han culminado sus estudios y han recibido el birrete que les acredita como tales. Mi enhorabuena más sincera. Os deseo los mayores éxitos profesionales y que, allí donde os lleve la vida, nunca olvidéis el rigor intelectual, el espíritu crítico y de superación que habéis desarrollado en nuestra universidad. Mantened siempre la
curiosidad intelectual y buscad la verdad, que es fuente inagotable de conocimiento.
La elaboración de la tesis suele ser el inicio de la actividad investigadora de un universitario. Con su defensa finaliza una etapa llena de intenso trabajo, algunos desánimos e incertidumbres, pero se ha llegado al final porque ha prevalecido la tenacidad y la constancia. La presencia en este acto de vuestros directores hace visible que estas investigaciones han sido guiadas por el magisterio de profesoras y profesores que han transmitido sus conocimientos y trasladado a sus estudiantes esa inquietud investigadora, que con tanta fuerza anima de forma continua a ampliar lo que se conoce. La antorcha del conocimiento pasa así́ de una generación a las siguientes, manteniendo viva esa generosidad primigenia que Prometeo tuvo con la humanidad al darle el fuego, también paradigma del progreso.
Hoy, la UPV se engrandece al haber otorgado su más alta distinción al profesor Francis Mojica. En nombre de todos los presentes debo, en primer lugar, felicitar a la ETSIAMN por haber propuesto incorporar al claustro de nuestra universidad al Dr. Mojica. Asimismo, quiero hacer público nuestro reconocimiento a sus padrinos, los profesores Ricardo Flores y Vicente Conejero, que han expuesto de forma resumida, clara y convincente, los sobrados méritos que concurren en nuestro nuevo doctor y que fundamentan su incorporación a nuestro claustro.
El profesor Mojica ha explicado en su discurso de investidura que su trayectoria en biología molecular empezó con el estudio y observación del ADN, mirando a través de esa poderosa ventana de precisión abierta para entender el pasado de las especies.
De ahí surgieron interrogantes sobre una región inédita en el ADN de Haloferax, cuya lectura desveló que en el texto de la vida de este microorganismo acontecía una secuencia muy peculiar. Sus trabajos han representado uno de los saltos cualitativos más notables en genética molecular, impulsando la revolución biológica creada por las técnicas CRISPR/Cas 9.
El doctor Mojica ha hecho camino. Ha sido precursor. Ha ido por delante. Ha ampliado y consolidado con sus aportaciones científicas el ámbito de la ingeniería genética. Como diría el poeta, ha abierto estelas en el mar, convertidas luego en firmes autopistas para posteriores proyectos científicos.
Sin duda, estamos ante una brillante carrera investigadora hecha con dos ingredientes básicos: el rigor y la responsabilidad social para, desde el análisis crítico y el compromiso científico, abordar un tema esencial para el futuro de la humanidad. Como bien hemos escuchado, el Dr. Mojica reúne méritos contrastados para entrar por la puerta grande como doctor Honoris Causa. Bienvenido a la UPV y muchas gracias por aceptar nuestra más alta distinción académica.
Queremos que, a partir de ahora, su fértil singladura docente y científica recale en el puerto de nuestra Universidad, para contar con su magisterio, su sabiduría y sus aportaciones en un campo de conocimiento donde es una autoridad científica y moral. ----
Mi felicitación al Colegio Mayor San Juan de Ribera y a todos sus colegiales. La Universitat Politècnica de València ha querido otorgarle esta medalla, que es el reconocimiento y afecto de esta comunidad universitaria por la importante labor que viene desarrollando desde hace 101 años en el ámbito académico, cultural y social. Fomentando la excelencia académica y permitiendo a los más de 300 estudiantes que han pasado por sus muros contribuir con su trabajo y su talento al progreso de la sociedad.
También mis felicitaciones y agradecimiento a los profesores que en este acto acabamos de reconocer por su trayectoria investigadora que acumula ya más de 30 años, y ha merecido por 5ª vez el reconocimiento de la CNEAI.
Y, permitidme expresar un cálido saludo de bienvenida a los más de 32.000 mujeres y hombres que integran nuestra comunidad universitaria. De forma especial a los casi cinco mil estudiantes que ingresan este año por primera vez en la UPV. A ellos y a sus familiares quiero expresarles nuestro agradecimiento por permitirnos acompañarles en una parte decisiva de su camino personal y profesional.
Como parte de la tradición académica universitaria, el Acto de Apertura sirve para mostrar cómo se encuentra nuestra Universidad a través de la lectura de la memoria académica del Curso recién concluído. Con ello, no sólo hacemos un ejercicio de responsabilidad social, sino que también nos permite disponer y dar a conocer los datos a través de los cuales se puede medir el avance de nuestra Universidad que, un año más, ha sido capaz de cumplir con sus cometidos en un escenario complicado. Agradezco el esfuerzo de síntesis del Secretario Delegado para presentar los principales datos.
El inicio de un nuevo curso académico es siempre un buen momento para reflexionar sobre las funciones de la Universidad: docencia, investigación y transferencia a la sociedad, en su sentido más amplio. La Universidad está obligada a realizar con un elevado nivel de calidad todas ellas, comenzando por la formación de nuestros
estudiantes, que son nuestra primera razón de ser.
Enseñar con calidad, investigar con calidad, y transferir con calidad es nuestra obligación. Y ¿qué tal lo está́ haciendo la UPV actualmente? Creo, con toda modestia, que tenemos una buena Universidad, fruto, por supuesto, del trabajo diario de todos sus profesores, investigadores y personal de administración y servicios, del esfuerzo de sus estudiantes y del apoyo de la sociedad. De forma continuada, los indicadores externos nos sitúan en un lugar destacado.
Pero esta imagen positiva no puede dejarnos satisfechos. Debemos y tenemos que mejorar en todos los aspectos. Nosotros queremos competir con las mejores universidades, en las que la investigación relevante y comprometida socialmente con la innovación y el progreso constituye un pilar fundamental. De ahí, que manifieste mi gran preocupación por la inversión en ciencia y tecnología de en nuestro país.
La apreciación de que necesitamos impulsar nuestra capacidad de investigación, desarrollo e innovación es reconocida por todo tipo de informes y asumido por todas las formaciones políticas. Quizá sea el de la investigación el sector en el que existe una mayor contradicción entre lo que se dice y lo que se hace; basta mirar los presupuestos, los públicos y los privados, dedicados a I+D+i para comprobarlo. Y, sin embargo, la convicción, tan compartida como jaleada, de que nuestro futuro depende de la capacidad de generar nuevos conocimientos y de aplicarlos para mejorar nuestros procesos industriales, la calidad de nuestros productos y encontrar otros nuevos, es absolutamente atinada.
Los últimos datos publicados sobre inversión en I+D, correspondientes al ejercicio 2016 y analizados en profundidad en el informe COTEC, revelan un ligero incremento en la inversión española en I+D, el primero desde el inicio de la crisis. Sin embargo, este aumento se sitúa por debajo del incremento del PIB en dicho período y por tanto, es insuficiente para evitar que la I+D siga –por quinto año consecutivo– perdiendo peso en nuestro país. En su avance hacia una recuperación económica que se asienta excesivamente en empleos de baja cualificación y en sectores de baja intensidad tecnológica, España se separa de la tendencia dominante en las principales economías de la zona euro y en el resto de potencias consolidadas y emergentes.
Mientras el conjunto de la UE invierte hoy un 25% más en I+D que antes del inicio de la crisis económica, nuestra economía invierte un 10% menos. España es, en realidad, una excepción en Europa y forma parte del grupo de los cuatro únicos países que todavía no han recuperado los niveles de inversión de 2008. De hecho, en términos relativos a Europa, el retroceso acumulado en estos últimos cinco años nos devuelve a la posición de 2004.
Los ajustes acumulados desde 2010 (del 50%) han sido muy superiores a los anunciados (del 30 %), puesto que, a la reducción de las cantidades consignadas en los presupuestos, se le han unido unos decrecientes niveles de ejecución presupuestaria, que en 2016 han llegado a su nivel mínimo histórico.
Si la tendencia no cambia de forma urgente, no parece que España pueda desempeñar un papel protagonista en un escenario internacional marcado por profundos cambios.
El programa del equipo de gobierno para este curso es resultado de las metas que expuse en mi toma de posesión como Rector el pasado mes de junio: situar a la UPV como una de las universidades europeas de excelencia, en la primera fila del avance de la investigación, la ciencia y la cultura. Consciente de la importancia de formar no sólo buenos profesionales sino también ciudadanos críticos que asuman la responsabilidad de contribuir a crear un mundo mejor, más justo y más solidario. Una universidad que busque el talento y el esfuerzo y lo premie, que se comprometa con la transparencia y la objetividad, y que tenga siempre presente en sus decisiones los intereses generales, tal y como nos obliga nuestra condición de servicio público.
Dentro de este contexto, sumariamente expuesto, quiero presentar en este acto algunas acciones que afrontaremos durante este curso en cada una de las misiones que la sociedad nos encomienda.
Formar al universitario como persona, como profesional y como ciudadano. Para esta triple misión, la UPV está apostando por un cambio en la cultura docente, con el objetivo de acomodar nuestro tradicional modelo didáctico a las nuevas demandas de enseñanza y de aprendizaje que requieren los estudiantes. En palabras del profesor Gilles Ferry: “Ya no se trata de adquirir conocimientos solamente, ni incluso de aprender a aprender, sino de aprender a convivir y a llegar a ser”. Se trata de dar a los estudiantes la capacidad de adaptarse de forma continua a la situación particular de cada instante, en un mundo tecnológico en constante cambio.
Es muy positivo ver que el número de estudiantes que participan en actividades extra- académicas ha crecido de forma notable. Estas actividades promueven el aprendizaje profundo, en el plano académico y en el plano personal. Ayudando a que cada alumno descubra sus mejores capacidades y las oriente hacia la actividad que más le apasione, inculcando la curiosidad, para seguir preguntando y aprendiendo toda la vida. Estoy convencido del enorme valor de estas experiencias en nuestros Campus, que deberemos incrementar y potenciar en los próximos años a través de programas como Generación Espontánea o Aprendizaje por Servicio.
La metodología de Aprendizaje-Servicio, permite a los estudiantes adquirir contenidos curriculares a través de la participación en un servicio voluntario. El servicio se convierte en un taller de valores y saberes; y los estudiantes, en agentes de cambio, dispuestos a trabajar activamente para crear un mundo más justo.
Durante los meses de julio y agosto más 400 estudiantes se han comprometido con acciones de voluntariado y cooperación a nivel nacional e internacional.
También, los equipos de Generación Espontánea han estado muy activos durante el verano, participando en diversas competiciones y retos científico-tecnológicos como: Formula Student, motociclismo MotoR, Hyperloop, iGEM biología sintética, CEABOT Robótica.
Durante estos dos meses han trabajado, aprendido, cooperado, competido, no han sido unas vacaciones convencionales, pero cuando hablas con ellos, todos dicen que lo volverían a hacer. Lo han vivido como una experiencia formativa singular, sobresaliente. “Cabeza y manos”, o dicho de otra manera, pensar haciendo y hacer pensando.
Una Universidad tiene buena reputación cuando sus estudiantes tienen buena reputación. Una Universidad tiene éxito cuando sus estudiantes lo tienen. En este sentido, el mejor de los rankings, el que refleje la experiencia de los estudiantes, quizá todavía no existe.
El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte ha iniciado la revisión de la legislación universitaria. Espero que esta oportunidad la podamos aprovechar para terminar de resolver el marco legislativo que ampara a la formación universitaria española, permitiendo definir las titulaciones e itinerarios que mejoren nuestro atractivo internacional. En este punto, hay un importante camino a recorrer, y en el que la UPV, como la universidad española con el mayor número de grados y máster acreditados por agencias internacionales, quiere adoptar un papel de liderazgo, como miembro de CRUE.
En la EPSG impartimos por primera vez el grado de Tecnologías Interactivas, que ha tenido una gran demanda en nuestro Campus de Gandía. Un grado centrado en el aprendizaje basado en proyectos y en una alta comunicación alumno-profesor. Estamos convencidos del éxito de esta nueva experiencia formativa, que nos gustaría extenderla a otros programas.
Nuestra Universidad, dentro de las universidades de carácter presencial, es líder en el desarrollo de actividades de formación no presencial, bien sea a través de las diferentes herramientas de docencia on-line, o a través de la creación de elementos de aprendizaje dentro del programa de Docencia en Red. La UPV debe mantener su liderazgo en este campo, pero sin olvidar que el aprendizaje en un campus presencial debe aportar otras experiencias que supongan un valor añadido, espacios de aprendizaje en los que se facilite a los estudiantes desarrollar y adquirir diferentes competencias y habilidades, y convertir la estancia en la universidad en una experiencia formativa integral y global.
Creo que en el futuro la enseñanza de calidad será́ mixta, combinando la formación presencial y on-line. Durante siglos los estudiantes han escuchado primero una lección en clase que después han estudiado en casa. En un futuro próximo, aprenderán cada materia a su ritmo y se reunirán en clase con sus compañeros en grupos pequeños para, con la ayuda del profesor, aplicar los conceptos aprendidos a problemas reales.
Esta nueva metodología docente modificará la tradicional organización de un Grado en asignaturas de duración fija e iremos a esquemas más flexibles, con cursos de duración variable en función del trabajo del estudiante. Se abrirá́ el espacio docente, ya que los estudiantes escucharán lecciones grabadas por profesores de una universidad distinta a la suya, de la misma forma que ahora utilizan textos de profesores de otras procedencias. Pasar de una enseñanza reglada a una enseñanza personalizada obligará a las universidades a reorganizar su estructura docente y apoyarse en otras que puedan complementar su oferta docente. En la red UP4 hemos empezado a trabajar en un sistema docente abierto entre las cuatro universidades que permita a un estudiante tomar algunos cursos de cualquier otra de la red con reconocimiento automático de créditos.
Valoramos de forma muy positiva el programa GenT de la Generalitat Valenciana. La fuga de talento, es un precio muy alto, que hemos pagado para cumplir con las políticas de austeridad y de corrección del déficit público, pero que está hipotecando el futuro de la Universidad, de la investigación, y lo que es mucho más grave, del País.
De forma complementaria a GenT, vamos a aumentar los actuales programas propios de contratos predoctorales y de investigadores postdoctorales, así como fortalecer de forma significativa la capacidad de captación de contratos FPU, FPI y plazas de programas de atracción de talento como Juan de la Cierva, Ramón y Cajal, Beatriz Galindo, Marie Curie, etc. por parte de nuestras estructuras de investigación.
Durante este curso, presentaremos el Código ético y el Código de convivencia y de buenas prácticas, cuyo grupo de trabajo se aprobó en el Consejo de Gobierno de Marzo. Con estos instrumentos asumiremos un conjunto de valores, principios y normas inspiradoras de la conducta de los miembros de la comunidad universitaria.
Por último, vamos a continuar impulsando la solidaridad, promoviendo acciones de integración y apoyo a los discapacitados y ayudas para que la falta de recursos económicos no sea un obstáculo para los estudiantes con talento. En este apartado, quiero agradecer al Gobierno valenciano el esfuerzo realizado para reducir las tasas académicas de grado y master, un 7% para el presente curso y un 8% adicional para el curso próximo, y por el incremento de la partida de becas y ayudas al estudio.
Todas estas acciones que he mencionado forman parte de una política que necesitará recursos adicionales y el Equipo de Dirección, y especialmente su Rector, vamos a poner todo nuestro empeño en aumentar los recursos de la universidad, tanto los que provienen de fondos públicos como, especialmente, los que provienen de fondos privados de mecenazgo y patrocinio. Para la primera tarea, confiamos en los compromisos de la Generalitat Valenciana de estimular y premiar la mejora y la excelencia en las universidades públicas, elaborando un modelo de financiación que garantice, por una parte, la suficiencia económica para desarrollar sus misiones esenciales, y que, por otra, nos permita una notable mejora cualitativa. Sólo así nos convertiremos en el motor de progreso y desarrollo que precisa la sociedad valenciana del conocimiento. Para la captación de fondos privados vamos a utilizar la ayuda del Consejo Social y de nuestra red Alumni.
Pero además de captar nuevos recursos es imprescindible también mejorar la reasignación de nuestros propios recursos, de acuerdo con prioridades claras y consensuadas, incrementando los mecanismos de información y control de nuestras actividades y buscando esquemas organizativos más eficaces.
El curso que inauguramos hoy es el 49 de nuestra historia. El próximo 6 de junio celebraremos que hace 50 años se publicó del Decreto-Ley (5/1968) de creación de
nuestra universidad, que inició sus actividades en septiembre de 1968.
Podemos estar orgullosos de lo que hemos conseguido entre todos hasta ahora en nuestra universidad: tenemos un reconocido profesorado, estudiantes muy demandados por el mercado de trabajo y que eligen nuestra universidad a pesar de sus estrictas normas de permanencia y un equipo de gestión muy profesional y cualificado. La obligación del equipo de Gobierno, y mi responsabilidad como Rector, es encauzar toda esta inteligencia y capacidad para dar un salto importante de mejora de todas nuestras actividades.
Nos esperan años difíciles pero apasionantes, el valor de la UPV de los próximos años, dependerá́ del trabajo que estamos realizando en estos momentos, de los cimientos intelectuales y organizativos que seamos capaces de construir, de la generosidad en el esfuerzo y en el compromiso social que seamos capaces de asumir. No es tarea de unos pocos, antes bien, es la tarea de toda la Comunidad Universitaria y de la Sociedad que la sustenta y apoya. Construir el presente ha de ser nuestra garantía de futuro. ¡Unidos lo lograremos!
Moltes gràcies.