francisco juan martínez mojica
Laudatio
Ricardo Flores Pedauyé Vicente Conejero Tomás
Señor Rector Magnífico de la Universitat Politècnica de València
Profesor Francisco-Juan Martínez Mojica
Autoridades académicas y civiles
Miembros de la comunidad universitaria
Señoras y señores,
Es un honor y un placer para mí pronunciar esta Laudatio en la que resumo las razones por las que celebramos este acto para conferir el grado de Dr. Honoris Causa por nuestra Universidad a D. Francisco J. M. Mojica. Le agradezco mucho al Prof. Vicente Conejero Tomás, el otro padrino y antiguo profesor mío, que me haya cedido el turno.
Nuestro protagonista (Elche, 1963), se licenció en Biología (Universidad de Valencia, 1986) y tras completar su tesis doctoral sobre la respuesta de arqueas halófilas a estrés ambiental (Universidad de Alicante y Université Paris-Sud, Francia, 1993), realizó una primera estancia postdoctoral en la Universidad de Utah (EEUU, 1993), donde investigó sobre fisiología bacteriana, seguida de una segunda estancia en la Universidad de Oxford (Reino Unido, 1995-1996) para investigar sobre regulación génética y topología del ADN. En 1997, regresó a la Universidad de Alicante como Profesor Titular de Microbiología, fundando el grupo de investigación “Microbiología Molecular” centrado en el estudio de las secuencias CRISPR (Clustered Regularly Interspaced Short Palindromic Repeats), de las que fue su descubridor inicial y, lo que es más importante, a las que correctamente asignó el papel fisiológico que desempeñan. Estas secuencias, junto a unas proteínas asociadas (Cas, de CRISPR associated), constituyen una forma de inmunidad adquirida que confiere a los procariotas (es decir a las células sin núcleo diferenciado) resistencia frente a elementos genéticos invasores, como virus y plásmidos. Las secuencias CRISPR contienen fragmentos de DNA ADN de estos elementos foráneos, que bacterias y arqueas incorporan a su propio genoma dotándose así de una especie de memoria química de las infecciones sufridas que las inmunizan (en cierto modo las vacunan) frente a subsiguientes infecciones. La especificidad del sistema la proporciona un ARN, transcrito de las secuencias de ADN incorporadas, que dirige a las proteínas Cas a reconocer y cortar el DNA ADN (y recientemente también el RNA ARN) de nuevos elementos invasores similares a los que previamente las infectaron. El sistema CRISPR/Cas, convenientemente manipulado, sirve para modificar de forma muy específica, precisa y sencilla genomas (genome editing) de todo tipo, incluido el humano, con lo que sus aplicaciones (en muchos casos ya comprobadas) en biomedicina y biotecnología son prácticamente ilimitadas. Como indicadores de la importancia del sistema CRISPR/Cas baste decir que:
La revista Science (el órgano oficial de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia) lo consideró Breakthrough of the Year 2015 (descubrimiento clave del año 2015)
Una búsqueda empleando la entrada CRISPR en PubMed, ISI-WOK y Scopus, las tres bases de datos bibliográficos más conocidas, proporciona a 25 de Julio de 2017 6350, 8800 y 6660 artículos publicados, respectivamente. La búsqueda en Google Académico aporta unas 110.000 entradas.
Los medios de difusión más importantes, tanto los estrictamente académicos como los de carácter más general, han augurado la concesión, más bien pronto que tarde, de un Premio Nobel a investigadores involucrados en las aplicaciones de este sistema y, ojalá, en su descubrimiento.
Aunque el relevante papel del Dr. Francisco J. M. Mojica en las primeras fases del sistema CRISPR/Cas pasó inicialmente un tanto desapercibido, un artículo del Dr. Eric S. Lander (Massachusetts Institute of Technology, USA) titulado The Heroes of CRISPR (Los Héroes del CRISPR) y publicado en Enero de 2016 en la revista Cell (una de las más prestigiosas en biomedicina), resaltó su contribución clave al descubrimiento y asignación de función a este sistema. Literalmente dice: “La historia comienza en el puerto mediterráneo de Santa Pola, en la Costa Blanca española, donde esta hermosa costa y sus salinas (se refiere a las del Bras del Port) han atraído a lo largo de los siglos a veraneantes, productores comerciales de sal y aves migratorias”. En un mapa del mundo que acompaña al artículo donde aparecen cronológicamente ordenados los hitos de esta revolución científica, el número 1 (descubrimiento del CRISPR, 1993) corresponde a Alicante, y el número 2 (CRISPR es un sistema inmune adaptativo, 2003) también corresponde a Alicante junto a París; las prestigiosas universidades americanas de ambas costas que ahora se disputan las patentes tecnológicas derivadas del CRISPR, aparecen mucho más tarde. Desde entonces, la aportación del Dr. Francisco J. M. Mojica ha recibido un creciente número de premios y reconocimientos:
-Medalla de Honor Científica Doctor Balmis. Ateneo Científico, Literario y Artístico de Alicante, 2016.
-Premio Fundación Doctor Balmis. Rotary Club de Alicante, 2016.
-Premio “Los Mejores de Alicante”. Diario La Verdad de Alicante, 2016
-Miembro de la “Selección Española de Ciencia”. CSIC-Revista Quo, 2016.
-Distinción de la Generalitat Valenciana al Mérito Científico, 2016.
-Premio “Rey Jaime I” de Investigación Básica, 2016.
-Premio “Importantes”. Diario Información, 2016.
-Premio “Llama Rotaria” en Ciencias. Rotary Club de Valencia, 2016
•Premio “Alberto Sols” a la mejor labor investigadora en Ciencias de la Salud. Ayuntamiento de Sax, 2016.
-Académico de Honor de la Real Academia de Medicina y Cirugía de la Región de Murcia, 2016 (pendiente de toma de posesión).
-Premio Especial de Investigación, Consejo Social de la Universidad de Alicante, 2017 (pendiente de entrega).
-Académico de Honor de la Real Academia de Medicina y Ciencias Afines de la Comunidad Valenciana, 2017 (pendiente de toma de posesión).
-Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Biomedicina, IX Edición (Compartido con Jennifer Doudna y Emmanuele Charpentière), 2017.
-Medalla de Honor de la Sociedad Española de Microbiología, 2017.
-Premio Albany, otorgado por el Albany Medical Center, NY, USA (Compartido con Jennifer Doudna, Emmanuele Charpentière, Luciano Marraffini y Feng Zhang), 2017 (pendiente de entrega).
A estos galardones y reconocimientos (y al de pregonero de las fiestas de Elche, su pueblo, en 2016), se añade ahora el Doctorado Honoris Causa que le va a otorgar la Universitat Politècnica de València, la primera distinción de esta clase que recibe y que, me consta, le hace particular ilusión.
Pero esta corta reseña de los méritos científicos del Dr. Francisco J. M. Mojica quedaría incompleta sin su perfil humano. Es una persona modesta y afable, que ha sabido atravesar sin un mal gesto la fase de eclipse de su trabajo (nadie es profeta en su tierra, ni ningún nuevo paradigma científico es inicialmente aceptado, sino mas bien todo lo contrario, es considerado una herejía), y que ahora, una vez llegado un reconocimiento que él no ha buscado, atiende amablemente las numerosas invitaciones que recibe de todo el mundo para explicar como nació la revolución CRISPR. Buena prueba de ello es la conferencia que impartió en nuestra Universidad el pasado año, que registró un lleno hasta la bandera y nos dejó encantados a cuantos asistimos, muy especialmente a los estudiantes. Su aspiración actual es que le dejen seguir trabajando. Continúa feliz en la Universidad de Alicante con sus clases y su labor investigadora, esta última centrada en descifrar mejor cómo funcionan las distintas variantes del sistema CRISPR que descubrió. Su trayectoria demuestra que desde un centro periférico con una financiación modesta, aplicándose con pasión a un sistema de un interés aparentemente marginal (la ecología de procariotas), pueden hacerse contribuciones básicas de largo alcance con importantes repercusiones ulteriores en la medicina y la biotecnología. Conviene aquí recordar que de los estudios con otro sistema de inmunidad bacteriana previo al CRISPR, el basado en las enzimas de restricción, derivó la ingeniería genética, y que a quienes desarrollaron esta tecnología (y a quien hizo el descubrimiento primario que la permitió) les fue concedido un Premio Nobel. Confiemos en que se repita la historia en todos sus extremos.
Una vez más la pura curiosidad científica, el deseo de comprender mejor el mundo que nos rodea, quizás la característica más peculiar de nuestra especie, ha dado sus frutos. Y una vez más hay que hacer hincapié en la necesidad de sostener con fondos públicos la investigación de los pequeños grupos, muchos de ellos universitarios, que forman la base de nuestro sistema científico-tecnológico. Esta base ocasionalmente se torna en cúspide, como ilustra el caso que nos ocupa. D. Santiago Ramón y Cajal, con motivo de la inauguración de un monumento que le dedicaron en el Parque del Retiro de Madrid dijo: “Por tener averiada la rueda de la ciencia, la pomposa carroza de la civilización hispana ha transitado dando tumbos por el camino de la Historia”. Va siendo hora de reparar esa rueda para que, si no la carroza, al menos el cochecito se mueva más a tono con los tiempos que corren y con el país en el que vivimos. La sociedad española, que posiblemente vaya en este terreno por delante de sus dirigentes, así lo demanda. Un reciente estudio muestra que un 80% de los españoles cree que la inversión pública en investigación es insuficiente, y los resultados de una conocida firma de análisis sociológicos sobre qué profesiones aprecian más nuestros conciudadanos proporcionan repetidamente la misma respuesta: los científicos y los médicos de la sanidad pública. Quizás, me atrevo a interpretar, porque son profesiones con un elevado altruismo e impacto social.
Muchas gracias a todos ustedes por su atención, muchas gracias a quienes han promovido de manera desinteresada esta candidatura, y muchas gracias especialmente a quien va a ser nuevo miembro de nuestro claustro doctoral por su trabajo y por su ejemplo.
Así pues, considerados y expuestos todos estos hechos, dignísimas autoridades y claustrales, solicito con toda consideración y encarecidamente ruego que se otorgue y confiera al Dr. Francisco Juan Martínez Mojica, el supremo grado de Doctor Honoris Causa, por la Universitat Politècnica de València.
Ricardo Flores Pedauyé
Vicente Conejero Tomás