anne margulies
Discurso de Francisco J. Mora Mas
Rector de la UPV
Ver discurso de Francisco J. Mora Mas
Inicio mi intervención con un agradecimiento a todas las personas que hoy nos acompañáis en este solemne acto.
Hoy, damos la bienvenida a nuestro claustro de doctores Honoris Causa a una pionera que catalizó el conocimiento abierto y gratuito, haciéndolo accesible a cualquier persona con conexión a internet.
La Doctora Margulis pasa a formar parte de nuestra orla de personalidades que honran a nuestra Universidad al aceptar esta distinción. Con esta ceremonia, cumplimos con una larga tradición que entronca directamente con una de las misiones universitarias más nobles: reconocer el merito y rendir tributo a quienes han dedicado su vida a cultivar el conocimiento, a compartirlo y a transmitirlo a la sociedad.
Las tecnologías de la información nos envuelven, en cualquier momento y lugar. También en los Campus y en nuestro trabajo en la universidad, donde se han convertido en la espina dorsal para la enseñanza y la investigación, en suma, para el trabajo de la comunidad universitaria.
Las expectativas de los estudiantes también están cambiando. Los estudiantes esperan cada vez más elegir lo que aprenden, cómo aprenden y cuándo aprenden, de acuerdo con sus necesidades e intereses individuales. Están listos para hacerlo en su país de origen, en el extranjero, a través de cursos ofrecidos en línea o mediante formas mixtas de aprendizaje que combinan todas estas posibilidades.
¿Qué nos deparará el futuro en el tema de la educación? Seguro que nos encontraremos con interesantes posibilidades, que mejorarán las capacidades docentes, pero que por otra parte nos obligarán a rediseñar nuestra organización. ¿Cómo debemos transformar nuestros campus a la vista de las posibilidades tecnológicas? ¿Y cómo nuestras prácticas docentes y la organización de las enseñanzas? ¿Cómo debemos orientar nuestra oferta académica a la vista de la necesidad de que el trabajador debe continuar formándose a lo largo de toda su vida profesional? ¿Qué implicaciones tienen las tecnologías de la información en los distintos campos de investigación? ¿Cómo será la relación con empresas y la sociedad en general en un contexto cada vez más abierto y fluido? Tenemos muchos retos por delante. Dejarse inspirar por una líder como Anne Margulies será ciertamente muy enriquecedor.
Con toda la solemnidad de la institución universitaria hemos procedido a entregar el máximo título académico que las universidades podemos otorgar: el título de doctor. Hombres y mujeres que suman sus investigaciones y conocimientos a ese poso de formación, ciencia e inteligencia que configura nuestra comunidad universitaria.
Mi más sincera felicitación y agradecimiento a cuantos habéis sido investidos como doctores y doctoras por esta Universidad. Mi felicitación por haber culminado con éxito unos años de estudio e investigación, que sé que no han sido fácil.
Hoy es un día para estar satisfechos. Satisfechos por llevar a término la responsabilidad que asumimos en la formación superior de nuestros estudiantes y conducir todos sus esfuerzos hacia la consecución del título de doctor. Y satisfechos, también, por, al margen de esta observación académica, colaborar en la máxima cualificación de nuestro alumnado para que esta formación como investigadores pueda traducirse luego en una trayectoria profesional y científica que sea útil a la sociedad.
Porque las sociedades, los grupos, los países, necesitan medios económicos, pero sobre todo talento. Necesitamos talento para avanzar, para crecer, para hacer sociedades mejores y más fuertes.
La fortuna juega siempre a favor del talento, de las mentes preparadas como las vuestras. No hay inversión mejor. La mayoría de los países que nos aventajan en renta y competitividad ya lo han entendido. Sabemos que esta apuesta resulta decisiva para lanzar el cambio de modelo social y económico que nos exige la prosperidad de las generaciones futuras.
Yo confío en que vosotros seáis los protagonistas de ese futuro. No podemos seguir sufriendo una fuga de cerebros. Una cosa es que vuestro conocimiento, vuestras ideas, os proyecten hacia un mundo globalizado. Y otra bien distinta es que todo el esfuerzo humano y social de este país se disuelva en ese mundo globalizado.
El conjunto del sistema universitario español debe contar con unas condiciones estables y dignas para la financiación de la ciencia y para la contratación y permanencia del personal investigador en nuestros grupos y proyectos. En un acto como éste, debemos reclamar a las administraciones nuevamente una financiación para la ciencia a la altura del resto de los países desarrollados de nuestro entorno para, de este modo, poder disfrutar de unas políticas comprometidas con la formación, la atracción y el mantenimiento del talento. Se trata, muy a nuestro pesar y de los esfuerzos diarios que hace la comunidad científica española, de unos buenos deseos que dibujan unas
expectativas muy por encima de la rugosa realidad que pisamos.
La inversión global en España en I+D+i se ha precipitado a la baja hasta el 1,19% del Producto Interior Bruto, un nivel menor incluso que el de hace una década, siendo el país occidental que más ha recortado en inversión científica.
En cambio, los principales países de la Unión Europea siguen apostando por la I+D+i como base para la reactivación de la economía, incrementando su inversión. Así lo constata el Eurostat (el instituto de estadística comunitario) al precisar el comportamiento de la inversión en I+D en el marco de la Unión Europea entre 2009 y 2017. Mientras que en Reino Unido, Alemania o Francia crece este indicador un 39,3%, 37,9% y 13,6%, respectivamente, en España se aprecia una constante caída.
El análisis sobre financiación de la ciencia en España y del sistema universitario español revela un retroceso que nos aleja, que nos impide ser competitivos y que nos condena a una brecha científica tremendamente negativa para nuestro futuro.
La disyuntiva tiene contornos de un cisma desafiante: o basamos nuestro futuro en la innovación, el conocimiento y la competitividad o estamos condenados a permanecer en una situación de dependencia que nos limita a la condición de entes a remolque.
Aún con todo, nuestra Universidad está viva y fuerte, incrementando los proyectos de investigación nacionales e internacionales. Estamos obligados a perseverar. Vuestro ejemplo es un bálsamo y un estímulo en el camino, una recompensa, el resultado de nuestro empeño. Una tesis tiene nombre y apellidos, el de la persona que la realiza, pero, créanme, que es también el epílogo de un esfuerzo compartido. En vuestras tesis, hay mucho de vuestro coraje y valentía por ser doctores, pero también del equilibrio y la sabiduría de vuestros directores, orientando la investigación por el mejor camino, y, sobre todo, del apoyo físico, anímico y sentimental de vuestros familiares, parejas y amigos. Enhorabuena a todos.
Y és ací on finalitze dien una altra vegada que la Universitat Politècnica de València es reafirma en el seu compromís de servei a la societat des de la millora dels serveis de formació cada vegada més ajustats a les noves demandes socials, la major generació de coneixement científic i tecnològic. En definitiva, una universitat compromesa activament amb la posada en valor del coneixement i la difusió de la cultura de valors. Valors com són la solidaritat, la sostenibilitat i la competitivitat.
Moltes gràcies a tots.